Ethan se ocupaba de las llamadas, los abogados y el estrés, mientras Mara se encargaba del seguimiento técnico. Le observó absorber la presión sin descargarla sobre ella. Por primera vez en mucho tiempo, se sintió feliz trabajando a su lado. Sus papeles estaban claros, y estaba claro que ambos eran igual de importantes para el futuro de su empresa.
Su abogado envió notificaciones formales, y la amenaza de una demanda real hizo que Víctor finalmente retrocediera. Se retiró con una sonrisa que prometía futuros problemas. «No será la última vez», dijo. Mara oyó a Ethan responder en voz baja: «Entonces estaremos preparados»