Ethan llegó a casa enfermo de ira. Se paseó por la cocina como solía hacerlo de adolescente, con la mandíbula apretada. «No vamos a firmar esto. No con Victor Crane», dijo. Mara se sintió aliviada. Por una vez, Ethan estaba totalmente de acuerdo con ella y podrían enfrentarse a esto como un equipo. Sólo deseaba que él lo hubiera visto tan pronto como ella.
Ethan se disculpó, breve e incómodo. «Debería haberte escuchado, hermanita», dijo, sin mirarla a los ojos. Mara no lo perdonaba todo de golpe, pero la disculpa le importaba aquel día. Significaba que él aún conocía la diferencia entre compañerismo y rendimiento.