Ser examinado por algo que no habías hecho tenía una cualidad particular que ella no había previsto. No era sólo la violación. Le hizo diseccionar su propia vida ordinaria, reproduciendo momentos anodinos, preguntándose cómo se verían desde fuera, cómo podrían tergiversarse. Empezó a cuestionarse recuerdos que nunca había cuestionado.
El abogado la llamó con un hallazgo menor: una discrepancia en la presentación ante el tribunal testamentario, una irregularidad de procedimiento en la forma en que se había presentado el inventario de la herencia. No era dramático. No era una prueba de nada. Pero Sherry dijo que era el tipo de detalle que no ocurría por accidente. Sarah tomó nota y no dijo nada a nadie.