Un velero queda varado y se topa con piratas: ¡lo que hace la tripulación para sobrevivir los deja a todos atónitos!

«Déjalo», ladró Ethan. «Verán cómo te mueves. Sólo harás que parezcamos más desesperados» «¡Estoy desesperado! Replicó Liam, con la voz entrecortada. Empujó otra maleta hacia la escotilla de la cocina, tratando de meterla dentro, fuera de la vista. El sudor le manchaba la frente. Desde el agua llegaba el sonido más débil, gritos arrastrados por el viento.

Fuertes, guturales. Liam se quedó inmóvil, mirando hacia el horizonte. Los barcos ya no estaban tan lejos. Podía oírlos. «Ethan», susurró, con voz débil y asustada. «Nos están gritando» Ethan no miró hacia atrás. Sus ojos permanecían fijos hacia delante, con los nudillos blancos sobre el acelerador. «No escuches. No mires. Agacha la cabeza»