Un joven compra en subasta un perro rechazado y descubre la terrible verdad..

Los adiestradores fueron detenidos uno a uno. Algunos lo negaron todo. Otros guardaron silencio. Unos pocos intentaron justificar sus métodos. Nada de eso importaba ya. Las pruebas ya habían hablado por sí solas.

La organización se derrumbó casi de la noche a la mañana. Los contratos desaparecieron. Las páginas web desaparecieron. Los nombres se borraron de los materiales promocionales. Lo que quedaba era una estructura vacía que ya no podía fingir que servía para nada más que para obtener beneficios.