Un hombre desaparece durante 40 años hasta que una mujer compra un viejo coche usado

Antes de irse a la cama, volvió a meter los objetos en el sobre y lo deslizó en su bolso. Se detuvo, con la mano apoyada en él, y una extraña mezcla de expectación y miedo se agitó en su pecho. Supo que, viniera lo que viniera, su vida ya no seguía el mismo camino.

Estaba dispuesta a seguir el rastro, sin importarle adónde la llevara: a los rincones silenciosos de los archivos, a los recuerdos de desconocidos o a las largas carreteras que cruzaban a otro país. En algún lugar, la historia de David esperaba a ser terminada.