Un experto forense examinó las huellas en el borde de las cataratas antes de que la lluvia las borrara. Su informe indicaba que se trataba de dos pisadas adultas, consistentes con una marcha voluntaria, sin marcas de arrastre ni signos de lucha, y sin impresiones de terceros. Era todo lo que esperaban encontrar y, sin embargo, el detective Dellray no estaba satisfecho.
El expediente del caso tenía 58 páginas. El detective jefe llamó a Dellray. «No hay nada más sin nuevas pruebas, Marcus» El fallo fue ahogamiento accidental, cuerpos sin descubrir, nada inusual en terrenos montañosos. Ambas familias obtuvieron certificados de defunción. Se pagaron dos seguros de vida, el de Ryan a sus padres y el de Claire a los suyos, por un total de 280.000 dólares.