Un iceberg se acerca peligrosamente a un pueblo y los habitantes palidecen al ver su contenido

El Dr. Jensen tenía un aspecto rudo y cansado, con las implacables condiciones del Ártico grabadas en su rostro, pero sus ojos brillaban con una intensidad, señal inequívoca de su inquebrantable celo. La sorpresa inicial de Peter se transformó en un torbellino de entusiasmo y preguntas. «¿Dr. Jensen? ¿De verdad es usted?», exclamó, con una voz mezcla de asombro y entusiasmo.

Sorprendido por la repentina aparición de Peter, el Dr. Jensen se detuvo, procesando visiblemente el inesperado encuentro. Poco a poco, una sonrisa se dibujó en su curtido rostro. «Bueno… Conocer a alguien aquí es lo último que esperaba», dijo, con la voz teñida de un calor áspero por los años de frío.