Entonces, en la grabación, Evan salió al porche llamándola por su nombre. La reacción de Lara fue inmediata. Se agachó detrás del seto, escondiéndose de él, congelada y temblorosa hasta que él volvió a entrar. Sólo cuando se cerró la puerta se levantó, miró hacia la casa y echó a correr calle abajo como si no pudiera arriesgarse a mirar por encima del hombro.
Los agentes intercambiaron una mirada. Uno de ellos observó atentamente a Evan. «¿Habéis discutido esta noche?», preguntó. «¿Pasó algo que la hiciera salir corriendo así?» Evan negó con la cabeza, atónito. «No. Nada. No sé por qué huiría» El agente no insistió, pero su expresión seguía siendo preocupada. «Estaba muy asustada», dijo.