Hablaron mientras los agentes preparaban el embarque. Al principio, conversaciones triviales: adónde se dirigían, lo lleno que parecía el vuelo. La madre mencionó un retraso a primera hora del día. «Todo ha sido extraño hoy», dice, no muy preocupada, sólo cansada.
Cuando comenzó el embarque, Alyssa se puso detrás de ellas. Le pareció natural continuar la conversación, incluso mientras la cola avanzaba. La niña no dejaba de girarse para comprobar que Alyssa seguía allí, tranquilizándose cada vez que lo hacía. La niña seguía riendo como si estuviera contenta de que su nueva amiga estuviera allí.