La azafata volvió una vez más, agachándose junto al asiento de Alyssa. Esta vez, su voz se suavizó, despojada de urgencia y miedo, sustituida por una cuidadosa honestidad. «Tengo que explicarle algo, señora», dijo en voz baja, mirando de nuevo hacia la cabina antes de continuar.
«Hubo un incidente», empezó. «Hace meses» La forma en que lo dijo dejaba claro que no era reciente, pero tampoco olvidado. Seguía vivo, en silencio, dentro de los procedimientos, las revisiones y las normas que seguían determinando decisiones como ésta.