Una azafata le susurra: «Tiene que bajarse de este avión inmediatamente» – La pasajera se queda helada al saber la verdad..

Alguien más añadió, casi a regañadientes: «Esperamos hasta que nos den el visto bueno final sobre ella» La forma en que lo dijeron hizo que a Alyssa se le oprimiera el pecho. Parecía un extraño problema por resolver. ¿La estaban confundiendo con alguien? ¿La consideraban una amenaza para los demás?

Para calmar su nerviosismo, sacó la tarjeta de seguridad del bolsillo que llevaba delante. Se deslizó rígida, intacta, con los bordes aún crujientes. Finalmente, volvió a deslizarla. Fue entonces cuando llegó el primer empleado con cara amarga y le dijo: «Señora, tiene que bajarse. Y de inmediato». «