Cerca de la puerta de la cabina, dos miembros de la tripulación se inclinaban el uno hacia el otro, con voces bajas y tensas. En sus susurros se percibía ahora un desacuerdo, algo más acalorado que antes. Alyssa no podía oírlo todo, pero la tensión era inconfundible. Aquello no era una rutina. Era una discusión.
Unas pocas palabras llegaron a ella, entrecortadas e incompletas. «Desajuste» La frase sonaba técnica, distante, pero el tono que había detrás no lo era. Sonaba como si algo hubiera salido mal de una manera que no podía deshacerse fácilmente. ¿Qué le faltaba? ¿Por qué no le decían cuál era el problema?