Para matar el tiempo, pensó en explicaciones razonables. Un vuelo con exceso de reservas, quizá. Una confusión de la tripulación. Un perfil de pasajero peligroso. Un simple error exagerado, lo más probable. Su mente se aferraba a la lógica cuando el miedo le ofrecía demasiadas opciones oscuras. Alyssa se enderezó en su asiento, decidida a no exagerar.
La mente de Alyssa retrocedió al principio del día, al momento en que se canceló su vuelo original. No hubo alerta meteorológica. Ninguna razón clara. Sólo un breve mensaje y una disculpa genérica. En aquel momento, le pareció un inconveniente. Ahora le parecía deliberado, como el primer paso de algo que no había notado.