La azafata se inclinó un poco, su aliento cerca, su voz apenas audible por encima de la música de embarque. «Tiene que salir de este avión. Inmediatamente» Su mano agarró el respaldo del asiento con más fuerza de la necesaria, los nudillos pálidos. Alyssa siguió su mirada, esperando a medias que algo fallara, que alguna alarma rompiera el momento.
Alyssa se negó sin pensar, la palabra se formó antes de que el miedo pudiera alcanzarla. No le siguió ninguna explicación. Ni placa ni autoridad. A su alrededor, la cabina permanecía en calma: los pasajeros levantaban las maletas, las pantallas se iluminaban, la música de embarque seguía sonando, absurdamente alegre.
El auxiliar vaciló y volvió a inclinarse hacia ella antes de continuar. «No deberían haberle permitido embarcar» Había urgencia en su voz. Luego se enderezó y se alejó por el pasillo, desapareciendo tras la cortina y dejando a Alyssa congelada en su asiento..