Tras años de separación, este perro callejero vuelve a ver a su dueño… no te vas a creer lo que hace.

El punto del rastreador pulsaba en su sitio, inmóvil, como un latido atrapado tras aquellas paredes. Una pausa. Entonces el tono de la operadora cambió: más alerta, más cuidadoso. «Señora, ¿cuál es su ubicación exacta?» Sarah lo leyó lo mejor que pudo: el nombre de la carretera, el desvío, el marcador de distancia que había memorizado durante el trayecto.

Eleanor observó la villa y trató de no imaginarse a Rex despertándose en un lugar incomprensible, con las piernas pesadas, la cabeza nublada y solo. «Quédense donde están», dijo el operador. «Se están enviando unidades. No se acerquen a la propiedad» La mandíbula de Sarah se tensó. «Está sedado», dijo. «No puede protegerse» «Entiendo», respondió el despachador, firme ahora.