Tras años de separación, este perro callejero vuelve a ver a su dueño… no te vas a creer lo que hace.

Sarah no contestó. Tenía la mandíbula desencajada y los ojos fijos en la carretera, que se estrechaba en dos carriles y luego en uno. El rastreador los guió por un tramo de asfalto que parecía olvidado: árboles desnudos, cielo gris, sin casas, sin torres de telefonía móvil, sin nada que pareciera ayuda. Entonces el punto disminuyó la velocidad. Se detuvo. Las manos de Eleanor se enfriaron alrededor de la tableta. «No se mueven

Sarah aflojó el acelerador. «Eso significa que están cerca» Doblaron una curva y la carretera se inclinó ligeramente, y allí estaba: una furgoneta blanca, lisa y sin marcas, que se desviaba hacia un largo camino privado que desaparecía entre los árboles. No aceleraba. No hacía falta. Giró como si la carretera fuera suya. A Eleanor se le cortó la respiración. «Son ellos»