Lila ya estaba llamando por el pasillo. Sarah Martínez apareció un momento después, con las mangas arremangadas y el pelo recogido. Se detuvo en seco al ver a Rex. «No», exhaló, no una negación, sólo incredulidad. «Es él», dijo Eleanor. Sarah se acercó lentamente, con la mano extendida. Rex no se movió ni se inmutó. Se limitó a observarla, disciplinado y quieto.
Sarah se agachó, le separó el pelo cerca de la oreja, encontró la muesca y tragó saliva. «Eleanor… ¿dónde…?» «Walmart», dijo Eleanor. «Estacionamiento» Ella forzó la siguiente parte. «Tiene un collar. Un dispositivo. Sigue intentando quitárselo» La cara de Sarah se afiló. «Sala dos» La sala de examen olía a desinfectante y a viejo confort.