Vincent no se sorprendió cuando llegaron los papeles. Los leyó de pie en la cocina, con una mano apoyada en la encimera y la otra hojeando las páginas con la confianza de quien cree que el resultado ya está decidido.
«Va a demandar», dijo, divertido. «Claro que sí» Britney, su nueva mujer, estaba sentada en el taburete detrás de él, mirando el móvil. «¿No dijiste que no tendría dinero para eso?» «Sí», respondió Vincent. «Pero no pasa nada. Estaba preparado»