Cuidaba de su marido discapacitado a diario, hasta que miró las cámaras.

«Me detuve en la calle y vi a una mujer alejarse de nuestra entrada», dijo Julie. Cada palabra salía controlada, como si se estuviera obligando a no temblar. «Coche oscuro. Pelo recogido. Ni siquiera miró a la casa. Simplemente se fue» Marcus se quedó quieto. Su boca se abrió ligeramente y volvió a cerrarse.

Aquel silencio -negarse a explicar, negar adecuadamente- despertó algo en Julie. «¿Así que te vas a quedar ahí sentado?», dijo ella, alzando la voz. «¿No vas a decirme qué está pasando?» Marcus apartó la mirada durante medio segundo. Cuando volvió a mirar, su cara estaba apagada. «Julie…» «Para», cortó ella. «Ya lo he visto.