Hizo clic en las opciones hasta que encontró dispositivos que parecían objetos corrientes: un cargador de teléfono, un detector de humo, un reloj de pared. Pequeñas lentes camufladas en plástico negro. Aplicaciones que enviaban alertas de movimiento. Grabaciones que podían consultarse en cualquier momento.
Sintió una opresión en el pecho al pulsar el botón de añadir al carrito. Se dijo a sí misma que era por seguridad. Si alguien entraba en casa, necesitaba saberlo. Si Marcus se esforzaba más de lo debido, podía caerse. Si ocurría algo mientras ella estaba en el trabajo… Una docena de justificaciones se formaron como una armadura.