Los invitados empezaron a llegar y sus voces se alzaron con expectación. La música llenó el espacio, ligera y esperanzadora. Poco a poco, el lugar se transformó en algo vivo, lleno de expectación. Ashley se sintió arrastrada por ella, agradecida por la distracción mientras los nervios familiares volvían a apretarle el pecho.
Calvin estaba abiertamente emocionado, sus ojos brillaban cada vez que miraba a Ashley. La abrazó durante más tiempo de lo habitual, con voz entrecortada por el orgullo y la incredulidad. Verlo así ablandó algo en ella, recordándole lo mucho que significaba aquel día más allá de la tensión que no podía quitarse de encima.