Bill contestó que sólo estaba cansado y que el trabajo había sido agotador últimamente. Su voz era tranquila y firme, pero no la convenció del todo. Aun así, Ashley no insistió más, diciéndose a sí misma que podía estar imaginando tensión donde realmente no la había. Más tarde, sintió que estaba interpretando a las personas y las conversaciones más de lo necesario.
Los preparativos de la boda no tardaron en consumir sus días. Las citas, las listas de invitados y las decisiones se acumulaban rápidamente. El estrés aumentó la antigua sensibilidad de Ashley, haciéndola más consciente de cada interacción, cada mirada y cada silencio que antes había pasado por alto.