De camino a casa, Bill estaba más callado que de costumbre. Mantenía la vista en la carretera, respondiendo brevemente a las preguntas de Ashley. Ella observó su perfil en la penumbra, preguntándose qué había cambiado y si la extraña cena le había afectado más de lo que él quería admitir.
Finalmente, Ashley le preguntó si le pasaba algo, tratando de sonar más casual que preocupada. La pregunta perduró entre ellos más de lo que ella esperaba, llenando el coche de un silencio que parecía más pesado que el que solían compartir cuando volvían tarde a casa.