Marsh fue condenado a siete años de prisión en abril. La posición de apoderado se deshizo por completo. La empresa de Marcus cerró su mejor trimestre en cuatro años. No lo celebró. Se quedó en su estudio leyendo la sentencia y pensó en más de veinte años de engaño y en un perro que había sido utilizado como peón.
En el cuarto cumpleaños de Titán, Marcus encontró a Wren en el jardín, con el perro estirado a su lado, la cabeza en su regazo, dormido al sol. La finca volvía a estar llena de gente -personal, invitados y sonido- y Titán no reaccionaba ante nada.