Walter describió entonces el fenómeno del levantamiento por congelación, el lento empuje hacia arriba de la tierra y el hielo durante décadas. Daniel miró el patio con incredulidad. «Así que la tierra lo trajo de vuelta», dijo en voz baja. No al hombre en sí, sino a su verdad, que se elevaba centímetro a centímetro hasta que alguien por fin se dio cuenta.
Para Daniel, el descubrimiento reescribió generaciones de silencio. Su familia había vivido con rumores de traición, creyendo que Augusto había desaparecido por motivos egoístas. Pero la nota y la fotografía demostraban que había intentado escapar del peligro, no abandonarlos. Walter se sintió honrado de entregarle aquella claridad.