El montículo de su jardín crecía y entonces decidió desenterrarlo..

Walter explicó que el cofre sólo contenía armas y munición, lo que sugiere que Augusto enterró lo que llevaba a toda prisa, quizá tras darse cuenta de que le seguían. La cara tachada de la fotografía cobró sentido de repente. «Ese era Enrico», murmuró Daniel, «el controlador de Augusto. Mi abuela le temía»

Los rumores familiares afirmaban desde hacía tiempo que Enrico fue la última persona que vio a Augusto con vida. Si Augusto enterró el cofre en la propiedad a la que pretendía regresar, debió de ser interceptado antes de ponerse a salvo. Walter sintió un dolor hueco al imaginar al hombre cavando frenéticamente al amparo de la oscuridad.