Se agachó, quitó la tierra y sacó la bolsa. En su interior había una fotografía desgastada: un hombre joven con un abrigo grueso, sujetando una mochila de lona junto a un camión de carga. Detrás de él había otros dos hombres, uno de ellos con la cara violentamente arañada. La acompañaba un trozo doblado de escritura italiana.
Walter aplastó la frágil nota bajo la luz del porche. La mayor parte de la tinta se había corrido, pero una línea permanecía lo bastante intacta como para poder leerla: «Si no regreso, decid a mi familia que lo intenté» Las palabras le produjeron un escalofrío. No había sido al azar. Alguien enterró estas cosas deliberadamente, con urgencia.