Un golpecito en el capó antes de arrancar puede evitar graves daños mecánicos y el sufrimiento de los animales en invierno

El grifo preventivo

La solución es tan sencilla como eficaz. Antes de subirte al coche, dale al capó unos golpecitos firmes con la palma de la mano. No tan fuerte como para abollarlo, pero sí lo suficiente como para crear vibraciones y ruido en el vano motor. Así asustarás a cualquier animal dormido y le darás la oportunidad de escapar por el paso de rueda.

Si quieres estar más seguro, espera unos segundos después de golpear o toca brevemente el claxon antes de arrancar el motor. Puede que sea un método primitivo en la era de los sensores de alta tecnología, pero es la única forma de estar seguro de que no estás acabando involuntariamente con la vida de un animal… o destrozando tu propio motor. Para quienes tienen problemas frecuentes con las martas, existen soluciones más avanzadas, como los repelentes ultrasónicos o las placas de contacto eléctricas, pero el golpecito libre en el capó sigue siendo la primera línea de defensa.

Puede sonar a superstición, pero cualquier mecánico que haya tenido que retirar los tristes restos de un animal del vano motor confirmará que este ritual es una amarga necesidad. Evita el sufrimiento de los animales, ahorra mucho desorden y protege tu cartera de gastos innecesarios.