Un golpecito en el capó antes de arrancar puede evitar graves daños mecánicos y el sufrimiento de los animales en invierno

La correa serpentina

Sin embargo, el mayor peligro reside en las piezas móviles. Si un animal -ya sea un gato o una marta- duerme cerca de la correa serpentina o de la correa de distribución, las consecuencias al arrancar el motor son catastróficas. La correa puede atrapar al animal, lo que es fatal no sólo para el animal sino también para el motor.

Hay innumerables casos en los que los restos de un animal hicieron que la correa serpentina se saliera de sus poleas. En los peores casos, fragmentos de la correa pueden acabar detrás de la cubierta de la correa de distribución. Si la correa de distribución salta o se rompe como consecuencia de ello, las válvulas chocan con los pistones. El resultado es un motor destruido desde dentro. Los costes de reparación de una revisión o sustitución del motor oscilan entre tres mil y diez mil euros.