Un golpecito en el capó antes de arrancar puede evitar graves daños mecánicos y el sufrimiento de los animales en invierno

La marta de piedra: El enemigo público número uno

Más allá de los animales domésticos, existe una amenaza aún mayor para la mecánica del automóvil: la garduña. Este depredador se ha convertido en una verdadera molestia en amplias zonas de Europa. Las martas no sólo buscan calor; también muestran un comportamiento territorial. Si una garduña huele a un rival en «su» coche, ataca. En su furia, muerde todo lo que está a su alcance.

Aquí es donde entra en juego un poco de conocimiento técnico. Gran parte del cableado de los coches modernos contiene componentes fabricados con soja o aceite de pescado. Para una garduña, esto es irresistible. Mastican los cables de encendido, muerden las mangueras del refrigerante y destruyen el aislamiento bajo el capó. Una manguera de refrigerante mordida puede recalentar el motor y reventar la junta de culata, una reparación que puede salir muy cara.