Un golpecito en el capó antes de arrancar puede evitar graves daños mecánicos y el sufrimiento de los animales en invierno

Es un pequeño esfuerzo que lleva menos de un segundo y no cuesta nada. Sin embargo, esta sencilla acción puede marcar la diferencia entre un trayecto seguro al trabajo y una mañana traumática con una factura de reparación de miles de euros. En invierno, un coche aparcado puede convertirse en una trampa irresistible para los animales, con graves consecuencias.

Cuando las temperaturas descienden por debajo de cero, la mayoría de los conductores se centran en rascar el hielo de las ventanillas. Sin embargo, hay un peligro oculto a la vista, que acecha en el lugar más cálido y seco del exterior: el vano motor.

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