Una familia de siete miembros vendió su chalé por una caravana, pero ahora gana una fortuna con ella

Lo que sorprende a la mayoría es cómo vive la familia. Los Tilby han pasado más de dos años en una caravana Jayco de 11 metros: siete personas, un cuarto de baño y ninguna salida privada. Los niños comparten literas, la vida cotidiana transcurre sobre todo al aire libre y el espacio es siempre limitado.
«Te obliga a trabajar en equipo», explica Renee. «En una casa grande, puedes evitar los problemas. Aquí, tienes que resolverlos» Vivir en una caravana también les da una ventaja: diseñan para la vida real, no para Instagram: materiales duraderos, distribuciones inteligentes y soluciones que realmente funcionan.

Su estilo de renovación refleja esa mentalidad. Nada de interiores fríos y blancos, sino calidez, color y madera. Mezclan artículos asequibles comprados en tiendas con detalles hechos a mano para crear espacios que parecen vividos, no escenificados. Tras 18 proyectos de éxito, su arriesgado experimento se ha convertido en un próspero negocio, y en la prueba de que la fortuna no siempre vive en una mansión.