Una familia de siete miembros vendió su chalé por una caravana, pero ahora gana una fortuna con ella

En 2014, ante la creciente presión hipotecaria, Shaun, soldador de formación, y Renee empezaron a comprar caravanas baratas y estropeadas. Las arreglaron, las vendieron y poco a poco aprendieron el oficio de la renovación. Su verdadero avance se produjo cuando compraron una caravana completamente destrozada y decidieron vivir en ella.

Transformaron aquella ruina en una casa móvil elegante y funcional, y algo encajó. Hoy compran caravanas destinadas a la demolición por entre 8.000 y 15.000 dólares, invierten unos miles en renovarlas y las revenden por entre 30.000 y 50.000 dólares. A menudo en efectivo.