A mucha gente le parece completamente normal. Sacas tu autocaravana del almacén para limpiarla, cargarla o salir a pasar un último fin de semana otoñal. La aparcas en la entrada de tu casa; al fin y al cabo, es tu propiedad y tu casa.
Pero quien piense que puede hacer lo que quiera en su propio terreno se va a llevar una desagradable sorpresa. El ayuntamiento te vigila y puede obligarte a retirar el vehículo.
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