Para cuando empezaron a comprender lo grande que era realmente el lugar, todo el descubrimiento había pasado de sorprendente a surrealista. Porque no se trataba de un escondite subterráneo compacto construido para emergencias. Al parecer, ocupaba casi 5.000 metros cuadrados, con cinco dormitorios y seis cuartos de baño en el interior de la vivienda subterránea principal. Sólo eso ya es difícil de entender cuando recuerdas lo que había encima.
Una cabaña destartalada en el bosque. Eso era todo. No había señales desde el exterior de que debajo se escondiera algo ni remotamente tan elaborado. Y, sin embargo, cuanto más exploraban, más evidente se hacía que no se trataba de un simple refugio o de una práctica construcción subterránea. Había sido diseñado para que alguien pasara allí mucho tiempo, incluso para que viviera cómodamente. Ese descubrimiento cambió por completo la sensación del lugar.
Porque una vez que un búnker oculto deja de parecer temporal y empieza a parecer habitable, es mucho más difícil no preguntarse para qué se hizo exactamente.
Y de alguna manera, el detalle más surrealista aún no había sido revelado.