Por qué es tan eficaz
Parte de lo que hace que este truco sea tan popular es que te ofrece esa rara recompensa de limpieza en la que el resultado es inmediato. No hay que utilizar pulimentos especiales, ni frotar con fuerza, ni tener la sensación de estar dedicando toda una tarde a restaurar cubiertos viejos.
También es un buen recordatorio de que no todos los objetos «viejos» están realmente desgastados. A veces sólo necesitan la reacción adecuada, literalmente. Y si tienes cubiertos guardados en un cajón que sólo salen durante las fiestas, invitados o cenas especiales, este es el tipo de truco que puede hacer que parezcan presentables de nuevo sin apenas esfuerzo.