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3. Suaviza una habitación de formas angulosas con curvas

La mayoría de las habitaciones están llenas de líneas rectas. Las paredes se unen en ángulos rectos. Los sofás, los armarios, las mesas, las alfombras, las ventanas y las estanterías suelen ser rectangulares. Cuando todos los objetos grandes tienen esquinas marcadas, la habitación puede empezar a dar una sensación de rigidez y de estar excesivamente estructurada. De repente, puede parecer una caja dentro de otra caja dentro de otra caja...

Una solución sencilla es añadir algunas formas curvas. No hace falta que cambies los muebles. Prueba a colocar una bandeja redonda sobre una mesa de centro cuadrada, una lámpara curvada junto a un sofá rectilíneo, un espejo ovalado sobre un armario o un cojín redondo mezclado con otros rectangulares. Incluso una planta con hojas suaves puede romper la monotonía de una estancia dominada por líneas angulosas.

El truco está en la moderación. Una o dos formas curvas pueden suavizar el ambiente sin que la habitación parezca demasiado temática. Por ejemplo, si tu salón tiene un sofá rectangular, una mesita auxiliar cuadrada, una estantería recta y un televisor, añade un cuenco redondo y una pantalla de lámpara circular. Esos cambios dan un respiro a la vista frente a la repetición de ángulos. Echa un vistazo a tu habitación y cuenta las esquinas marcadas que ves. Si casi todo tiene formas cuadradas, añade una curva suave.