La mayoría de los robos no empiezan con una ventana rota de forma espectacular. Empiezan cuando alguien observa una casa y se hace una pregunta muy sencilla: ¿hay alguien dentro que parezca estar despierto? Esa preocupación puede resultar especialmente personal si eres mayor, vives solo o dependes más de tus rutinas habituales cada noche. Lo tranquilizador es que hacer que una casa resulte menos atractiva no siempre requiere cámaras caras, aplicaciones complicadas ni convertir la vivienda en una fortaleza.
La idea es evitar dar la impresión de que la casa está vacía, es predecible o está desatendida. Muchos propietarios organizan su rutina nocturna pensando en su comodidad, sin tener en cuenta cómo puede verse esa misma rutina desde la calle.
Los cinco hábitos que te voy a presentar son sencillos. Ninguno requiere enfrentarse a un desconocido, salir a la calle de noche ni realizar ninguna actividad físicamente exigente. Tienen que ver con lo que un transeúnte puede ver, oír y percibir en los alrededores de tu casa. Puede que algunos te parezcan demasiado triviales como para tener importancia. Pero, una vez que comprendas para qué sirve cada uno, es posible que nunca vuelvas a ver tu rutina nocturna con los mismos ojos.