Esta pequeña casa de estilo ecléctico es una auténtica mansión por dentro. ¡Ven a echar un vistazo!

Una habitación para trabajar y escuchar música

Disponer de un despacho y una sala de música propios es un auténtico lujo en una vivienda compacta. Kerry y Will no se limitaron a colocar un portátil en la encimera del comedor ni a meter un instrumento junto a la cama. Reservaron un espacio independiente para trabajar con concentración y dedicarse a actividades creativas, conscientes de que una vivienda debe dar cabida tanto a los intereses personales como a las tareas cotidianas. Esa decisión contribuye a que la cabaña se adapte a la vida diaria sin dar la sensación de estar abarrotada.

Combinar ambos fines tiene mucho sentido. El trabajo de oficina suele requerir un escritorio, una silla cómoda, espacio de almacenamiento y algo de tranquilidad, mientras que para la música es ideal disponer de un lugar donde el equipo esté siempre listo para usar. Compartir una misma habitación permite mantener ambas actividades alejadas del salón y del dormitorio. Además, así no hay que guardar los materiales de las aficiones cada vez que empieza la cena, una pequeña comodidad que, con el tiempo, puede suponer una gran diferencia.

Al igual que el resto de la casa, esta habitación forma parte de ese mismo alegre mosaico. Los materiales reutilizados y los objetos de segunda mano evitan que el espacio de trabajo adquiera un aire corporativo, mientras que la función musical le da un toque personal. La habitación demuestra que vivir en un espacio reducido no tiene por qué significar limitar la vida a dormir, cocinar y guardar cosas. Su hogar reserva un espacio para el trabajo, la música y las aficiones que disfrutan.