Esta pequeña casa de estilo ecléctico es una auténtica mansión por dentro. ¡Ven a echar un vistazo!

Un salón con espacio para respirar

En muchas casas pequeñas, el sofá se coloca casi dentro de la cocina, pero la distribución de Kerry y Will confiere al salón su propia identidad. La zona de estar independiente hace que la vivienda parezca menos una larga caja polivalente y más un conjunto de habitaciones propiamente dichas. Ofrece un lugar donde relajarse, charlar o disfrutar de una velada tranquila sin tener que sentarse junto a la encimera y ver cómo se acumulan los platos sucios.

La sala sigue las mismas normas flexibles que el resto de la casa. La madera recuperada, las superficies restauradas, los muebles reutilizados y los hallazgos del mercadillo conviven sin verse obligados a seguir un único estilo. Esa mezcla aporta calidez y familiaridad al salón. Da la impresión de ser una estancia que se ha ido completando a lo largo de los años, aunque gran parte de la casa se amuebló durante la transformación de la cabaña.

Su comodidad también se debe a las proporciones. Con una anchura de 3 metros, la cabina dispone de espacio suficiente para evitar esa sensación de pasillo estrecho tan habitual en las construcciones más estrechas. El salón puede mantener su identidad visual sin dejar de conectar fácilmente con el resto de zonas. No hay ningún truco del otro mundo, solo suficiente espacio y una distribución sensata de las funciones entre las habitaciones. Después de la vida en caravana, disponer de un lugar exclusivo para relajarse resulta, sin duda, una auténtica lujo.