Muchas personas asumen que el dolor de cuello viene con la edad, pero esta causa común a menudo se pasa por alto

En muchos casos, el verdadero problema es la almohada. No se trata sólo de si la usas o no, sino de si realmente te sujeta el cuello como debería. Una almohada demasiado alta puede dejar el cuello en un ángulo incómodo durante horas. Una almohada demasiado plana, blanda o desgastada puede hundir la cabeza sin suficiente apoyo. En cualquier caso, el cuello puede pasar toda la noche ligeramente desalineado, y esa tensión tiende a notarse por la mañana.


Fuentes sanitarias como Harvard Health y la Clínica Cleveland señalan que las almohadas demasiado blandas, demasiado firmes o mal adaptadas a la forma de dormir pueden contribuir a las molestias cervicales. Por eso también es importante la postura. Los que duermen de lado suelen necesitar más altura para rellenar el espacio entre el hombro y la cabeza, mientras que los que duermen boca arriba suelen estar mejor con algo más bajo que mantenga el cuello neutro. Dormir boca abajo suele ser lo más duro para el cuello porque tiende a torcerlo o extenderlo durante largos periodos.


Y una vez que empiezas a pensar en ello de esa manera, el patrón empieza a tener mucho más sentido.