Una de las cosas más frustrantes del dolor de cuello es lo fácil que resulta echarle la culpa a todo lo demás. La gente a menudo asume que debe ser una mala postura, demasiado tiempo frente a la pantalla, estrés o simplemente «dormir mal» Y para ser justos, todas esas cosas pueden desempeñar un papel. Pero eso es también lo que hace que este tipo de molestias sean tan fáciles de ignorar. Te dices a ti mismo que desaparecerá por sí solo. Y a la mañana siguiente vuelve a ocurrir lo mismo. Es entonces cuando la gente suele empezar a notar un patrón.
El dolor suele ser peor nada más levantarse. Se alivia un poco a medida que avanza el día. Luego vuelve a aparecer tras pasar otra noche en la cama. Este detalle es más importante de lo que la mayoría de la gente cree. Porque cuando las molestias siguen apareciendo después de dormir, a menudo apuntan a que algo ha ocurrido durante la noche, no sólo durante el día. Y ahí es donde mucha gente pasa por alto el verdadero problema. Puede que no sea su colchón.
Puede que ni siquiera sea sólo su postura al dormir. A veces, el problema está mucho más cerca de tu cabeza de lo que crees.