1. Está estreñido con más frecuencia de lo habitual
Una de las señales más claras de que puede necesitar más fibra es también la más obvia: sencillamente, no hace sus necesidades con la frecuencia habitual. El estreñimiento suele estar relacionado con la ingesta insuficiente de fibra, junto con la ingesta insuficiente de líquidos, la inactividad o ignorar las ganas de ir al baño. Por lo general, las fuentes sanitarias describen el estreñimiento como el hecho de defecar menos de lo habitual, a menudo menos de tres veces por semana, o de defecar con dificultad. Si su rutina ha cambiado y las visitas al baño son cada vez menos frecuentes, su cuerpo puede estar diciéndole que necesita más volumen en el sistema digestivo para ayudar a que las cosas avancen.
Lo que hace que este signo sea fácil de pasar por alto es que el estreñimiento no siempre tiene un aspecto dramático. Puede aparecer lentamente. Es posible que siga yendo al baño, pero con menos frecuencia que antes, y que empiece a aceptarlo como su nueva normalidad. Pero «normal» no debería significar incomodidad, miedo o un horario para ir al baño que parezca una adivinanza. La fibra ayuda a que las heces retengan agua y añaden volumen, lo que puede facilitar las deposiciones y hacerlas más regulares con el tiempo. Recuerde que esto debe producirse con el tiempo: aumentar repentinamente el consumo de fibra puede ser contraproducente y provocarle gases o calambres. Los cambios graduales suelen funcionar mejor. Si sigues estreñido, vale la pena observar si tus comidas se basan mucho en alimentos refinados, en lugar de alimentos vegetales ricos en fibra.
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