Si ir al baño se ha convertido en un suplicio, es posible que a su cuerpo le falte esto

La mayoría de la gente no dedica mucho tiempo a pensar en la fibra hasta que su estómago empieza a dar problemas. Pero la fibra influye silenciosamente en muchas de sus sensaciones diarias: la frecuencia con la que va al baño, la sensación de saciedad después de las comidas, la constancia de su energía e incluso la comodidad general de su digestión. La fibra aporta volumen a las heces, ayuda a los alimentos a desplazarse por el tubo digestivo y puede ayudarle a sentirse saciado durante más tiempo. Algunos tipos también ralentizan la digestión, lo que puede ayudar a mantener más estable el azúcar en sangre. Esto significa que un patrón bajo en fibra no siempre se manifiesta de forma dramática. A veces se manifiesta de formas pequeñas y molestas que usted podría atribuir al estrés, al envejecimiento o a «una de esas cosas»

Este artículo repasa las señales que pueden sugerir que tu cuerpo se beneficiaría de una mayor ingesta de alimentos ricos en fibra, como alubias, lentejas, avena, fruta, verdura, frutos secos, semillas y cereales integrales. No se trata de un diagnóstico, y la fibra no es una panacea. Los síntomas graves, persistentes o inusuales deben tomarse siempre en serio.

Consulte a su médico si tiene sangre en las heces, sangrado por el recto, dolor abdominal continuo o intenso, vómitos, fiebre, pérdida de peso inexplicable o cambios intestinales que no mejoran. Estos síntomas pueden indicar problemas que requieren atención médica adecuada, más que un simple ajuste de la dieta.