Todo el mundo lo llama pereza, pero la investigación y los médicos coinciden: «Funciona casi tan bien como la medicación

Y lo que es aún más sorprendente, las bicicletas eléctricas resultaron especialmente eficaces para las personas mayores, con sobrepeso o hipertensas. Estos ciclistas, que a menudo tienen dificultades para hacer ejercicio con regularidad, eran mucho más propensos a subirse a una bicicleta cuando disponían de asistencia eléctrica. De media, pasaban 135 minutos a la semana pedaleando, lo suficiente para reducir el riesgo de infarto, cáncer y diabetes entre un 20% y un 40%. El profesor Tegtbur califica el efecto de «casi tan bueno como la medicación»

Que se rían. La bicicleta eléctrica no es hacer trampas: es ejercicio inteligente. Proteges tu salud, reduces el riesgo de enfermedades y te mantienes activo sin forzar tu cuerpo más allá de sus límites. Y lo mejor de todo, llegas a tu destino con energía, no jadeando como un caballo.