7. Dejar de fumar y vaporizar
Fumar y fumar no combinan bien con la diabetes. Tanto el tabaco como la diabetes estrechan los vasos sanguíneos, lo que obliga al corazón a trabajar más. Y recuerde que los cigarrillos electrónicos no son un sustituto seguro. Dejar de fumar es una de las formas más claras de proteger la salud en el futuro.
Dejar de fumar es difícil, así que piense en pasos, no en grandes discursos. Pregunte a su médico sobre ayudas para dejar de fumar, medicamentos o asesoramiento. El objetivo no es la perfección, sino el progreso diario; se trata de distanciarse de un hábito que hace que la diabetes sea más dura para el organismo.