4. Proteja su sueño
El sueño suele tratarse como un extra, pero con diabetes es un cuidado básico. Dormir lo suficiente puede mejorar el estado de ánimo, la energía y los niveles de glucosa en sangre. Dormir mejor también puede hacer que el resto de la rutina resulte más llevadera. El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de EE.UU. (NIDDK) aconseja dormir entre siete y ocho horas por noche, y los CDC señalan que los malos hábitos de sueño pueden dificultar el control de la glucemia y hacer que te sientas más agotado.
Los pequeños cambios pueden ayudar más de lo que se piensa: mantén un horario regular para acostarte, haz que tu habitación sea oscura y fresca, y deja los teléfonos o televisores fuera del dormitorio siempre que sea posible. Una noche más tranquila puede hacer que al día siguiente la elección de alimentos, la energía y la gestión de la glucosa resulten menos caóticas.