Vivir con diabetes puede parecer un trabajo a tiempo completo, pero no tiene por qué significar renunciar a una buena vida. Unos hábitos diarios estables en torno a la alimentación, el movimiento, el sueño, el estrés y el autocuidado pueden ayudarle a controlar el azúcar en sangre y reducir la probabilidad de problemas a largo plazo. Una buena rutina suele hacer que la vida cotidiana resulte más estable y menos abrumadora.
Antes de probar cualquier rutina nueva, hable con su médico o equipo de diabetología, sobre todo si implica cambios en la alimentación, el ejercicio o el horario de la medicación. Las ideas que aparecen a continuación son hábitos generales, no consejos médicos personales, y funcionan mejor cuando se adaptan a sus necesidades.