Un poco de madera marca una gran diferencia
Una vez colocadas las cuatro patas de madera alrededor del tubo, por fin se pudo fijar la base. Se utilizaron clavos pequeños para unir las tablas, mientras que se añadieron tornillos para reforzar la estructura y hacerla más resistente. El marco de madera no solo era funcional, sino que también aportaba al proyecto el toque decorativo del que carecía el tubo liso.
Una vez montada la base, se fijó otra pieza de madera de 1 por 2 a lo largo de la estructura. Se añadieron otras piezas más cortas en la parte superior, lo que proporcionó un mayor soporte alrededor del tubo y dotó a la lámpara terminada de una forma más sólida. A continuación vino uno de los pequeños detalles que ayudaron a completar el diseño: se cortó un círculo de madera de un trozo de tablero sobrante y se colocó en la parte superior a modo de tapa.
En esta fase, el proyecto se parecía más a un mueble que a un accesorio de fontanería. Esa es una de las partes divertidas de proyectos como este. Los materiales por sí solos no parecen nada del otro mundo. Un tubo de plástico, unas cuantas tablas y unos tornillos no son precisamente emocionantes. Pero una vez que se combinan con las proporciones y los detalles adecuados, el conjunto empieza a parecer algo pensado a propósito.